Impacto de la subida del salario mínimo en 2025 en el IRPF para empresas y trabajadores.
Algunos trabajadores ya están con la mosca detrás de la oreja: han leído en prensa que la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) podría obligarles a pagar IRPF este año. ¿Es eso cierto? ¿Van a tener que enfrentarse a Hacienda sin anestesia? Vamos a poner orden en este lío.
La subida del SMI: más ingresos, más dudas
Este 2025, el SMI sube a 16.576 euros anuales, 700 euros más que en 2024. Es normal que salten las alarmas entre quienes lo cobran, porque –y aquí viene el matiz importante– superarán el mínimo exento de retención de IRPF, que el año pasado era exactamente igual al SMI: 15.876 euros.
¿Conclusión rápida? Si ganas más de ese mínimo, podrías tener que «sufrir» una retención en tu nómina. Pero, espera: tener retención no significa automáticamente tener que presentar la declaración ni, mucho menos, pagar más impuestos. No todo es tan dramático como parece.
Retenciones: ¿Sí o no?
Primero, diferencia clave que tus empleados deben entender:
- Obligación de retener: es cosa de la empresa.
- Obligación de declarar: es cosa del trabajador.
Son dos universos distintos, aunque a menudo se mezclan en las conversaciones de pasillo.
Ahora bien, ¿cuándo hay que retener? Depende. Si tus empleados han comunicado sus circunstancias familiares (modelo 145, no olvidemos) y están en alguna de estas situaciones:
- Situación 1 o 2: padre o madre solteros con hijos, o casados con cónyuge que no ingresa más de 1.500 euros → sin retención.
- Situación 3: con dos o más hijos que dan derecho al mínimo por descendientes → también sin retención.
¿Y si no tienen hijos o solo tienen uno? Entonces sí: pequeña retención a la vista. Pero ojo, estamos hablando de cifras modestas: unos 300 euros al año si no hay hijos, y unos 99 euros si tienen uno.
Declarar el IRPF: ¿me tocará o no?
Otra de las grandes preocupaciones. Vamos a aclararlo:
- Si tus ingresos de trabajo no superan los 22.000 euros anuales y solo tienes un pagador → NO estás obligado a declarar.
- Si cobras de varios pagadores y el segundo supera los 1.500 euros → entonces sí podrías estar obligado.
¿Consejo de amigo? Aunque no estés obligado, mira si te sale a devolver. Puede que, si has soportado una retención pequeña o tienes derecho a deducciones, Hacienda acabe devolviéndote dinerito fresco. Eso sí, recuerda que el resultado depende de dónde vivas, porque las comunidades autónomas aplican tipos y beneficios fiscales diferentes.
¿Qué pasa si no he empezado a retener?
¡No entres en pánico!
Imagina que subiste el salario al nuevo SMI en febrero, pero seguiste sin practicar retenciones. ¿Te toca ahora apoquinar de tu bolsillo esas cantidades no retenidas? No necesariamente.
La ley te permite regularizar en la nómina de abril. Puedes ajustar la situación y empezar a retener las cantidades correspondientes a enero, febrero y marzo de forma acumulada.
¿Prefieres esperar al próximo trimestre? También puedes. Hay margen y flexibilidad, siempre que te ajustes a los plazos que marca la normativa.
Caso práctico: pongamos números
Ejemplo de la vida real:
- Trabajador soltero, sin hijos, cobrando el SMI.
- Enero: 1.134 € brutos.
- Febrero: 1.234 € brutos (nuevo SMI + ajuste).
- Marzo: 1.184 € brutos.
Si hubieras empezado a retener en febrero, aplicarías un 1,94% de retención mensual. Si regularizas en abril, será un 2,29%.
¿Diferencia real en su bolsillo a final de año? Ninguna. El neto anual será el mismo, solo que habrás distribuido de forma diferente las pequeñas cantidades retenidas.
Conclusión: calma, cabeza fría y comunicación
La subida del SMI es una buena noticia: significa más salario. Que haya o no retención dependerá de cada caso particular, y en la mayoría de los escenarios, las consecuencias serán mínimas.
Comunica bien a tus empleados:
- Retener no es lo mismo que tener que hacer la declaración.
- La mayoría seguirá sin estar obligada a declarar.
- Y si tienen que hacerlo, podría salirles a devolver.
Así que, antes de entrar en pánico colectivo en la oficina… hagamos números y no demos todo por perdido.





